El cuarto elemento es la forma en que la vivienda se integra en su entorno: la luz natural que recibe, las vistas que enmarca y los jardines o terrazas que la amplían. Una vivienda de lujo se diseña teniendo en cuenta la mejor luz del día y las mejores vistas que ofrece la parcela. Las habitaciones se orientan para captar el amanecer o el atardecer; los espacios habitables se abren a terrazas exteriores que amplían la superficie interior; y las proporciones de las ventanas enmarcan las vistas como si fueran cuadros.
Una vez que sabes en qué fijarte, la diferencia se nota al instante. En las viviendas de lujo del Mediterráneo, la terraza exterior suele estar tan cuidadosamente diseñada como el salón, y a veces se utiliza incluso más.
5. Privacidad y calidad acústica
La privacidad es una característica estructural: una vivienda que no se ve desde la calle, una parcela lo suficientemente amplia como para que los vecinos no interfieran en tu vida cotidiana, y una acústica que aísle del tráfico, la música o el ruido de una piscina. Una vivienda verdaderamente de alta gama es silenciosa donde debe serlo, una cualidad que solo puede integrarse en la propiedad en el momento de su construcción.
6. Piscinas, jardines y diseño de exteriores
La piscina merece una mención aparte. Una piscina de alta gama no es un simple rectángulo en el patio trasero: está integrada en la composición arquitectónica de la vivienda, a menudo con bordes infinitos, azulejos a medida, un jardín maduro a su alrededor y una clara relación visual con la casa principal. Si a esto le sumamos jardines maduros (los árboles tardan décadas en crecer), pérgolas, cocinas al aire libre y terrazas con sombra, estas son las características que convierten una vivienda mediterránea en un lugar donde realmente apetece pasar días enteros.