Si alguna vez has visto una foto de aguas turquesas en Europa y has pensado que estaba retocada con Photoshop, es posible que estuvieras viendo Formentera. La isla más meridional de las Baleares cuenta con unas aguas tan cristalinas que realmente rivalizan con las del Caribe, gracias a una pradera de posidonia oceánica —declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO— que filtra y oxigena el mar circundante, dotándolo de una transparencia única en el Mediterráneo.
La isla es pequeña (solo mide 19 km de largo) y se puede llegar a las playas en bicicleta, en moto o tras un breve trayecto en coche. A continuación te indicamos cuáles son las que no te puedes perder: desde las clásicas de postal hasta las calas más tranquilas que los lugareños aún guardan como un secreto.

